La guerra de los estándares

Cuando se escribe una carta en una máquina de escribir no se necesitan gafas especiales para leer esa carta, tampoco se necesita la misma máquina en caso que se desee ampliar lo que esta escrito en el papel, pues se podría ampliar lo que dice en el papel usando otra máquina. Sin embargo en la informática no ocurre lo mismo.

Históricamente, en los años que tiene de existir la informática siempre se ha dado el problema que cuando se escribe un documento electrónico (imagen, base de datos, etc..) en un programa específico, para poder volver a leer fidedignamente ese documento se necesita el mismo programa. Porque cada programa tiene sus propios formatos y su forma especifica de escribir esos formatos, lo que obliga al usuario a estar atado al fabricante. Pero no sólo eso, también obliga a toda aquella persona que quiera leer, corregir, modificar o cambiar el mismo documento, a usar el mismo programa. Eso obviamente esa situación tiende a que se creen monopolios. Porque se obliga a usar la marca que usa la mayoría de la gente para poder generar documentos electrónicos (que son la mayoría de los documentos que hay ahora y en el futuro habrán muchos más) y para poder compartir esos documentos electrónicos con los demás. Prácticamente estamos hablando de toda la documentación de la humanidad.

Esto cambio radicalmente el año pasado, cuando la mayoría de las empresas que son competidoras de la Microsoft agrupadas en una organización denominada OASIS (por sus siglas en inglés Advancing Open Standars for de Information Society), a la cual pertenece la misma Microsoft, lo que le da la oportunidad de participar en los trabajos que se realicen, desarrollaron un formato independiente de aplicación, independiente de plataforma, lo que se llama un formato estándar abierto. Un formato que no discrimina en función de la marca, igual que una resma de papel que no discrimina entre diferentes máquinas de escribir.

Este formato fue bendecido el 30 de noviembre del 2006 por la Organización de Estandarización Internacional (ISO por sus siglas en inglés International Organization for Standarization), el equivalente a la ONU en estándares, con el ISO 26300. Este estándar ya ha sido ratificado por varios gobiernos a nivel mundial entre los cuales están Dinamarca, Belgica, Finlandia, el ministerio de defensa de Singapur, algunos ministerios de Francia, el ministerio de salud de Brasil; algunos estados de EEUU como Massachussetts, Texas; en España el gobierno de Extremadura; y muchos más. A pesar de que El Formato de Documento Abierto para Aplicaciones Ofimáticas de OASIS (en inglés, OASIS Open Document Format for Office Applications) o Open Document Format (ODF) tiene poco tiempo, la acogida que esta recibiendo es bastante razonable.

Entonces resulta que la Microsoft que tenía el monopolio intenta tumbar este formato ecuánime y neutral para todo el mundo, proponiendo otro formato alternativo llamado Office Open XML mejor referido como OOXML, el cual vende como si se tratase de un estándart abierto. Sin embargo, ni la ISO ni los miembros de la organización ISO que son diferentes países a nivel mundial ni los estudiosos que han estado investigando el formato este, llegán a la conclusión que sea estándar y abierto. Es decir el formato alternativo llamado OOXML que propone la Microsoft ni es estándar ni es abierto.

Para mayor información visite: http://www.openxml.info/


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